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ASOCIADO DE 1493 DA SU CONCEPTO EN LA W, ACERCA DE POSIBLES ARBITRAJES INTERNACIONALES DE COLOMBIA

En entrevista con Julio Sánchez Cristo, Víctor Bernal Callejas, asociado de 1493 experto en arbitraje internacional, se refiere a la problemática que existe con licencias mineras y los potenciales arbitrajes de inversión que enfrenta Colombia.

Escuche la entrevista completa en el siguiente enlace:

Entrevista de Julio Sánchez Cristo con Víctor Bernal- W Radio

 

 



SE COCINA COMPROMISO DE PRECIOS EN BALDOSAS

Bogotá_

En el marco de una investigación sobre dumping que realiza el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo por solicitud de tres empresas locales de baldosas de cerámica, LR conoció los documentos que buscan un compromiso de precios para evitar daños a la industria nacional y que implicaría la importación de dichos productos a un precio no menor de US$7 por metro cuadrado desde China y que involucra a tres empresas de dicho país.

Las propuestas de precios que hacen ambas partes ya están en trámite ante la Subdirección de Prácticas Comerciales.

¿De quiénes se trata?
Colcerámica-Corona, Alfagrés S.A (Alfa) y Eurocerámica SA,  y la cuota extranjera es Zibo Roca, Yekalon y China Chamber of Commerce of Metals,  representadas por la Cámara de Comercio  de China de Importadores y Exportadores de Metales, Minerales y Químicos (CCCMC). La información cobra relevancia porque las empresas locales tienen una participación conjunta de 50% del mercado, con ingresos que superan $1,5 billones. Y además, porque el proceso está ad portas de tomar una decisión final.

Inicio de la investigación
El proceso, que empezó mediante la Resolución 029 de febrero de 2015, se hizo por una solicitud de las firmas  nacionales, que presentaron un requerimiento para abrir una investigación por supuesto dumping en las importaciones de baldosas y revestimientos de cerámica clasificadas en las subpartidas arancelarias 6907.90.00.00 y 69.08.90.00.00, originarias de China.  “Estamos en un proceso de estudio de una solicitud de imponer derechos antidumping. Estamos mirando si se ha llevado a cabo o no dicha práctica: evaluando, entre otras cosas, que se haya dañado a las empresas peticionarias y que haya causalidad, es decir, que ese daño haya sido causado por la existencia de ese supuesto dumping”, señaló Mariana Sarasti Montoya, viceministra de Comercio.

La investigación ha dado como resultados, entre otros, dos actos administrativos de gran relevancia. El primero, con fecha del 27 de mayo de 2015 (Resolución 099), en el que se resuelve, entre otras cosas, que continúa la investigación y que no se hace imposición de derechos antidumping provisionales a las importaciones.  Sin embargo, en uno adicional con fecha  del 18 de agosto de 2015 (Resolución 150), el Mincomercio comunica el ofrecimiento de un compromiso de precios presentado por la CCCMC para las exportaciones hacia Colombia. Y además, da un plazo de cinco días para que las partes interesadas locales den comentarios sobre dicho ofrecimiento.

LR consultó a Colcerámica-Corona, Alfa y Eurocerámica, y ninguna quiso hablar al respecto, argumentando que no se pronunciarán en relación a procesos que están en curso y que respetan las instancias procesales. También, con la abogada apoderada de estas firmas, Gloria Isabel Arango, quien tampoco quiso hablar al respecto.

Entre las propuestas… 
En los documentos conocidos, en exclusiva, radicados ante la Subdirección de Prácticas Comerciales del Mincomercio, LR encontró que: el 14 de septiembre el apoderado de la CCCMC, Nicolás Lozada Pimiento, manifestó que la propuesta que hacen es de US$5,60 FOB por metro cuadrado.  A esa propuesta, se le suma la que hace la abogada Arango, apoderada de las firmas locales, el 28 de septiembre de 2015: “la negociación debería llegar a un precio base de US$8,25 FOB por metro cuadrado”.

Y, finalmente, el 13 de octubre de 2015, la CCCMC, “propone un precio revisado definitivo de US$7FOB por metro cuadrado”.  Abogados consultados por LR enfatizaron en que este tipo de compromisos solo se puede hacer con actos administrativos.

Al tratarse de un compromiso de precios, en el que las dos partes hacen propuestas ante el Ministerio de Comercio, Gabriel Ibarra, socio de Ibarra Abogados, especialista en comercio internacional, y miembro del grupo especial de comercio de la Organización Mundial del Comercio, comentó que “el artículo 56 del Decreto 1750 de 2015 permite que en el marco de las investigaciones antidumping los productores o exportadores del producto investigado propongan un precio que suprima los efectos perjudiciales del dumping, sin que el precio propuesto supere lo necesario para compensar el margen”.

Y además, manifestó que el compromiso de precios después tiene que ser aprobado por la dirección de comercio exterior, previa recomendación motivada del comité respectivo.

El caso, que será evaluado próximamente por el comité del Ministerio, sería el primero en resolverse mediante compromiso de precios, por lo que ha generado dudas sobre su validez.

Un documento más de las nacionales 
A la última propuesta que hace Nicolás Lozada, abogado representante de la Cámara de Comercio de China de Importadores y Exportadores de Metales, Minerales y Químicos (Cccmc) ante la Subdirección de Prácticas Comerciales del Ministerio de Comercio, se le suma uno de la abogada apoderada de las firmas locales, Gloria Isabel Arango. En él se manifiesta: “recibimos con agrado esta propuesta de compromiso de precios que hemos analizado con el espíritu de llegar a un acuerdo amigable  y que va en el sentido esperado”.

Las opiniones

Gabriel Ibarra
Abogado especialista en comercio internacional 
“El artículo 56, Decreto 1750, deja que en investigaciones antidumping, productores o exportadores propongan un precio que suprima efectos”.

Mariana Sarasti Montoya
Viceministra de Comercio 

“Estamos en la etapa final de un proceso de estudio de una solicitud para imponer derechos antidumping. Luego, el comité decidirá”.

Tomado de

larepublica.co

Fecha de publicación

9 de febrero de 2016

Autor

María Camila Suarez Peña

 





APARTE LA FECHA PARA EL ASIA DESK FORUM: UN FORO PROFESIONAL DE VANGUARDIA SOBRE LA INTEGRACIÓN ASIA-AMÉRICA

*Nicolás Lozada Pimiento

Socio de 1493  Consultoría Legal Internacional

 

Del 15 al 18 de abril de este año, en la ciudad de Victoria (Canadá), tendrá lugar el Asia Desk Forum; el evento más importante del año para la comunidad de abogados, académicos y funcionarios públicos interesados en el ejercicio del derecho y las relaciones comerciales enfocadas hacia el mercado asiático.

 

Este evento, organizado por la Facultad de Derecho y el Centro de Iniciativas Asia-Pacífico de la prestigiosa Universidad de Victoria,  ofrecerá una serie de talleres, paneles y conferencias donde los participantes tendrán la oportunidad de entrar en contacto con expertos y estudiar a fondo cómo las recientes reformas legales en Asia tienen relevancia directa en el continente americano.

 

En el marco del foro, los días 15 y 16 de abril, se llevará a cabo la “Academia de Derecho Asiático”. La academia ofrecerá cursos cortos, dirigidos especialmente a abogados en la fase inicial de sus carreras,  en temas como el Derecho Japonés de Empresas, Derecho de Inversión Extranjera en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés), Habilidades Sociales Interculturales en la Práctica Jurídica, Arbitraje Internacional en Asia y Desarrollo de Negocios en India.

 

Como actividad principal del foro, del 16 al 18 de abril, se llevará a cabo un programa de conferencias, que girará en torno a cuestiones de interés para la práctica del derecho en Asia y América, tales como: Relaciones Legales entre Latinoamérica y Asia; la Alianza del Pacífico; Reformas Recientes en las Legislaciones de la India, China, Corea del Sur, Japón, ASEAN y Burma/Myanmar; Negocios, Derechos humanos y Responsabilidad Social Empresarial en Asia; Derecho del Consumidor en Asia; Políticas y Derecho Mercantil Transpacífico, entre otros.

 

Para abordar estos temas, se contará con exponentes de trece países provenientes de cuatro continentes, entre ellos, China, Japón, Australia, Corea del Sur, Canadá, Estados Unidos y Colombia. Además, estarán representadas numerosas instituciones como el Centro Internacional de Arbitraje de Hong Kong o el Centro para Estudios Legales Asiáticos de Singapur; la Universidad de Washington, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Pekín en China; y firmas de abogados de Estados Unidos, Canadá, Singapur y Colombia.

 

El Asia Desk Forum le brindará la oportunidad única de crear vínculos profesionales, de reclutamiento y de desarrollo profesional con participantes y exponentes de primer nivel. Por ello, es un evento ideal para quienes tienen dentro de su campo profesional el manejo de las relaciones comerciales y legales entre América y Asia.

 

Definitivamente, aparte la fecha.

 

Para más información sobre el foro, visite la página web del evento (http://www.uvic.ca/asiadeskforum/) o escriba a nicolas@1493.co

 



POR UN PAÍS AL ALCANCE DE LOS NIÑOS

“1493 desea rendir tributo a la memoria del mejor escritor colombiano de todos los tiempos, reproduciendo el escrito donde abordó dos de nuestras grandes pasiones: la globalización y la educación. Paz en su tumba”.

Los primeros españoles que vinieron al Nuevo Mundo vivían aturdidos por el canto de los pájaros, se mareaban con la pureza de los olores y agotaron en pocos años una especie exquisita de perros mudos que los indígenas criaban para comer. Muchos de ellos, y otros que llegarían después, eran criminales rasos en libertad condicional, que no tenían más razones para quedarse. Menos razones tendrían muy pronto los nativos para querer que se quedaran. Cristóbal Colón, respaldado por una carta de los reyes de España para el emperador de China, había descubierto aquel paraíso por un error geográfico que cambió el rumbo de la historia. La víspera de su llegada, antes de oír el vuelo de las primeras aves en la oscuridad del océano, había percibido en el viento una fragancia de flores de la tierra que le pareció la cosa más dulce del mundo. En su diario de a bordo escribió que los nativos los recibieron en la playa como sus madres los parieron, que eran hermosos y de buena índole, y tan cándido

 

Cinco siglos después, los descendientes de ambos no acabamos de saber quiénes somos.

Era un mundo más descubierto de lo que se creyó entonces. Los incas, con diez millones de habitantes, tenían un estado legendario bien constituido, con ciudades monumentales en las cumbres andinas para tocar al dios solar. Tenían sistemas magistrales de cuenta y razón, y archivos y memorias de uso popular, que sorprendieron a los matemáticos de Europa, y un culto laborioso de las artes públicas, cuya obra magna fue el jardín del palacio imperial, con árboles y animales de oro y plata en tamaño natural. Los aztecas y lo mayas habían plasmado su conciencia histórica en pirámides sagradas entre volcanes acezantes, y tenían emperadores clarividentes, astrónomos insignes y artesanos sabios que desconocían el uso industrial de la rueda, pero la utilizaban en los juguetes de los niños.

En la esquina de los dos grandes océanos se extendían cuarenta mil leguas cuadradas que Colón entrevió apenas en su cuarto viaje, y que hoy lleva su nombre: Colombia. Lo habitaban desde hacía unos doce mil años varias comunidades dispersas de lenguas diferentes y culturas distintas, y con sus identidades propias bien definidas. No tenían una noción de Estado, ni unidad política entre ellas, pero habían descubierto el prodigio político de vivir como iguales en las diferencias. Tenían sistemas antiguos de ciencia y educación, y una rica cosmología vinculada a sus obras de orfebres geniales y alfareros inspirados. Su madurez creativa se había propuesto incorporar el arte a la vida cotidiana -que tal vez sea el destino superior de las artes- y lo consiguieron con aciertos memorables, tanto en los utensilios domésticos como en el modo de ser. El oro y las piedras preciosas no tenían para ellos un valor de cambio sino un poder cosmológico y artístico, pero los españoles los vieron con los ojos de Occidente: oro y piedras preciosas de sobra para dejar sin oficio a los alquimistas y empedrar los caminos del cielo con doblones de a cuatro. Esa fue la razón y la fuerza de la Conquista y la Colonia, y el origen real de lo que somos.

Tuvo que transcurrir un siglo para que los españoles conformaran el estado colonial, con un solo nombre, una sola lengua y un solo dios. Sus límites y su división política de doce provincias eran semejantes a los de hoy. Esto dio por primera vez la noción de un país centralista y burocratizado, y creó la ilusión de una unidad nacional en el sopor de la Colonia. Ilusión pura, en una sociedad que era un modelo oscurantista de discriminación racial y violencia larvada, bajo el manto del Santo Oficio. Los tres o cuatro millones de indios que encontraron los españoles estaban reducidos a no más de un millón por la crueldad de los conquistadores y las enfermedades desconocidas que trajeron consigo. Pero el mestizaje era ya una fuerza demográfica incontenible. Los miles de esclavos africanos, traídos por la fuerza para los trabajos bárbaros de minas y haciendas, habían aportado una tercera dignidad al caldo criollo, con nuevos rituales de imaginación y nostalgia, y otro dioses remotos. Pero las leyes de Indias habían impuesto patrones milimétricos de segregación según el grado de sangre blanca dentro de cada raza: mestizos de distinciones varias, negros esclavos, negros libertos, mulatos de distintas escalas. Llegaron a distinguirse hasta dieciocho grados de mestizos, y los mismos blancos españoles segregaron a sus propios hijos como blancos criollos.

Los mestizos estaban descalificados para ciertos cargos de mando y gobierno y otros oficios públicos, o para ingresar en colegios y seminarios. Los negros carecían de todo, inclusive de un alma; no tenían derecho a entrar en el cielo ni en el infierno, y su sangre se consideraba impura hasta que fuera decantada por cuatro generaciones de blancos. Semejantes leyes no pudieron aplicarse con demasiado rigor por la dificultad de distinguir las intrincadas fronteras de las razas, y por la misma dinámica social del mestizaje, pero de todos modos aumentaron las tensiones y la violencia raciales. Hasta hace pocos años no se aceptaban todavía en los colegios de Colombia a los hijos de uniones libres. Los negros, iguales en la ley, padecen todavía de muchas discriminaciones, además de las propias de la pobreza.

La generación de la Independencia perdió la primera oportunidad de liquidar esa herencia abominable. Aquella pléyade de jóvenes románticos inspirados en las luces de la revolución francesa, instauró una república moderna de buenas intenciones, pero no logró eliminar los residuos de la Colonia. Ellos mismos no estuvieron a salvo de sus hados maléficos. Simón Bolívar, a los 35 años, había dado la orden de ejecutar ochocientos prisioneros españoles, incluso a los enfermos de un hospital. Francisco de Paula Santander, a los 28, hizo fusilar a 38 prisioneros de la batalla de Boyacá, inclusive a su comandante. Algunos de los buenos propósitos de la república propiciaron de soslayo nuevas tensiones sociales de pobres y ricos, obreros y artesanos y otros grupos marginales. La ferocidad de las guerras civiles del siglo XIX no fue ajena a esas desigualdades, como no lo fueron las numerosas conmociones políticas que han dejado un rastro de sangre a lo largo de nuestra historia.

Dos dones naturales nos han ayudado a sortear ese sino funesto, a suplir los vacíos de nuestra condición cultural y social, y a buscar a tientas nuestra identidad. Uno es el don de la creatividad, expresión superior de la inteligencia humana. El otro es una arrasadora determinación de ascenso personal. Ambos, ayudados por una astucia casi sobrenatural, y tan útil para el bien como para el mal, fueron un recurso providencial de los indígenas contra los españoles desde el día mismo del desembarco. Para quitárselos de encima, mandaron a Colón de isla en isla, siempre a la isla siguiente, en busca de un rey vestido de oro que no había existido nunca. A los conquistadores alucinados por las novelas de caballería los engatusaron con descripciones de ciudades fantásticas construidas en oro puro, allí mismo, al otro lado de la loma. A todos los descaminaron con la fábula de El Dorado mítico que una vez al año se sumergía en su laguna sagrada con el cuerpo empolvado de oro. Tres obras maestras de una epopeya nacional, utilizadas por los indígenas como un instrumento para sobrevivir. Tal vez de esos talentos precolombinos nos viene también una plasticidad extraordinaria para asimilarnos con rapidez a cualquier medio y aprender sin dolor los oficios más disímiles: fakires en la India, camelleros en el Sahara o maestros de inglés en Nueva York.

Del lado hispánico, en cambio, tal vez nos venga el ser emigrantes congénitos con un espíritu de aventura que no elude los riesgos. Todo lo contrario: los buscamos. De unos cinco millones de colombianos que viven en el exterior, la inmensa mayoría se fue a buscar fortuna sin más recursos que la temeridad, y hoy están en todas partes, por las buenas o por las malas razones, haciendo lo mejor o lo peor, pero nunca inadvertidos. La cualidad con que se les distingue en el folclor del mundo entero es que ningún colombiano se deja morir de hambre. Sin embargo, la virtud que más se les nota es que nunca fueron tan colombianos como al sentirse lejos de Colombia.

Así es. Han asimilado las costumbres y las lenguas de otros como las propias, pero nunca han podido sacudirse del corazón las cenizas de la nostalgia, y no pierden ocasión de expresarlo con toda clase de actos patrióticos para exaltar lo que añoran de la tierra distante, inclusive sus defectos.

En el país menos pensado puede encontrarse a la vuelta de una esquina la reproducción en vivo de un rincón cualquiera de Colombia: la plaza de árboles polvorientos todavía con las guirnaldas de papel del último viernes fragoroso, la fonda con el nombre del pueblo inolvidado y los aromas desgarradores de la cocina de mamá, la escuela 20 de Julio junto a la cantina 7 de Agosto con la música para llorar por la novia que nunca fue.

La paradoja es que estos conquistadores nostálgicos, como sus antepasados, nacieron en un país de puertas cerradas. Los libertadores trataron de abrirlas a los nuevos vientos de Inglaterra y Francia, a las doctrinas jurídicas y éticas de Bentham, a la educación de Lancaster, al aprendizaje de las lenguas, a la popularización de las ciencias y las artes, para borrar los vicios de una España más papista que el Papa y todavía escaldada por el acoso financiero de los judíos y por ochocientos años de ocupación islámica. Los radicales del siglo XIX, y más tarde la Generación del Centenario, volvieron a proponérselo con políticas de inmigraciones masivas para enriquecer la cultura del mestizaje, pero unas y otras se frustraron por un temor casi teológico de los demonios exteriores. Aun hoy estamos lejos de imaginar cuánto dependemos del vasto mundo que ignoramos.

Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastado luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan. Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, hecha más para esconder que para clarificar, en la cual se perpetúan vicios originales, se ganan batallas que nunca se dieron y se sacralizan glorias que nunca merecimos. Pues nos complacemos en el ensueño de que la historia no se parezca a la Colombia en que vivimos, sino que Colombia termine por parecerse a su historia escrita.

Por lo mismo, nuestra educación conformista y represiva parece concebida para que los niños se adapten por la fuerza a un país que no fue pensado para ellos, en lugar de poner el país al alcance de ellos para que lo transformen y engrandezcan. Semejante despropósito restringe la creatividad y la intuición congénitas, y contraría la imaginación, la clarividencia precoz y la sabiduría del corazón, hasta que los niños olviden lo que sin duda saben de nacimiento: que la realidad no termina donde dicen los textos, que su concepción del mundo es más acorde con la naturaleza que la de los adultos, y que la vida sería más larga y feliz si cada quien pudiera trabajar en lo que le gusta, y sólo en eso.

Esta encrucijada de destinos ha forjado una patria densa e indescifrable donde lo inverosímil es la única medida de la realidad. Nuestra insignia es la desmesura. En todo: en lo bueno y en lo malo, en el amor y en el odio, en el júbilo de un triunfo y en la amargura de una derrota. Destruimos a los ídolos con la misma pasión con que los creamos. Somos intuitivos, autodidactas espontáneos y rápidos, y trabajadores encarnizados, pero nos enloquece la sola idea del dinero fácil. Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de rencor político y de olvido histórico. Un éxito resonante o una derrota deportiva pueden costarnos tantos muertos como un desastre aéreo. Por la misma causa somos una sociedad sentimental en la que prima el gesto sobre la reflexión, el ímpetu sobre la razón, el calor humano sobre la desconfianza. Tenemos un amor casi irracional por la vida, pero nos matamos unos a otros por las ansias de vivir. Al autor de los crímenes más terribles lo pierde una debilidad sentimental. De otro modo: al colombiano sin corazón lo pierde el corazón.

Pues somos dos países a la vez: uno en el papel y otro en la realidad. Aunque somos precursores de las ciencias en América, seguimos viendo a los científicos en su estado medieval de brujos herméticos, cuando ya quedan muy pocas cosas en la vida diaria que no sean un milagro de la ciencia. En cada uno de nosotros cohabitan, de la manera más arbitraria, la justicia y la impunidad; somos fanáticos del legalismo, pero llevamos bien despierto en el alma un leguleyo de mano maestra para burlar las leyes sin violarlas, o para violarlas sin castigo. Amamos a los perros, tapizamos de rosas el mundo, morimos de amor por la patria, pero ignoramos la desaparición de seis especies animales cada hora del día y de la noche por la devastación criminal de los bosques tropicales, y nosotros mismos hemos destruido sin remedio uno de los grandes ríos del planeta. Nos indigna la mala imagen del país en el exterior, pero no nos atrevemos a admitir que muchas veces la realidad es peor. Somos capaces de los actos más nobles y de los más abyectos, de poemas sublimes y asesinatos dementes, de funerales jubilosos y parrandas mortales. No porque unos seamos buenos y otros malos, sino porque todos participamos de ambos extremos. Llegado el caso -y Dios nos libre- todos somos capaces de todo.

Tal vez una reflexión más profunda nos permitiría establecer hasta qué punto este modo de ser nos viene de que seguimos siendo en esencia la misma sociedad excluyente, formalista y ensimismada de la Colonia. Tal vez una más serena nos permitiría descubrir que nuestra violencia histórica es la dinámica sobrante de nuestra guerra eterna contra la adversidad. Tal vez estemos pervertidos por un sistema que nos incita a vivir como ricos mientras el cuarenta por ciento de la población malvive en la miseria, y nos ha fomentado una noción instantánea y resbaladiza de la felicidad: queremos siempre un poco más de lo que ya tenemos, más y más de lo que parecía imposible, mucho más de lo que cabe dentro de la ley, y lo conseguimos como sea: aun contra la ley. Conscientes de que ningún gobierno será capaz de complacer esta ansiedad, hemos terminado por ser incrédulos, abstencionistas e ingobernables, y de un individualismo solitario por el que cada uno de nosotros piensa que sólo depende de sí mismo. Razones de sobra para seguir preguntándonos quiénes somos, y cuál es la cara con que queremos ser reconocidos en el tercer milenio.

La Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo no ha pretendido una respuesta, pero ha querido diseñar una carta de navegación que tal vez ayude a encontrarla. Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro. Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética -y tal vez una estética- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños.

Tomado de
eltiempo.com
Fecha de publicación
23 de julio de 1994
Autor
Gabriel García Márquez


¿QUÉ HAY DETRÁS DE LAS SALVAGUARDIAS Y EL ANTIDUMPING EN COLOMBIA?

Mientras que las ganancias del comercio internacional suelen ser amplias y difundirse entre la población entera, los perjuicios, en cambio, son agudos y localizados para quienes resultan del lado de los perdedores. Algo de ello se vivió recientemente en Colombia, cuando los participantes de la protesta agraria lograron paralizar varias ciudades por problemas que muchos observadores han atribuido al proceso de liberalización comercial que se vive en Colombia.

Otra manifestación de esta afectación aguda y localizada puede observarse en la creciente cantidad de investigaciones antidumping y de salvaguardias que se están llevando a cabo en Colombia. Éstas muestran la necesidad que sienten ciertos sectores de la industria nacional de defenderse de prácticas desleales o de fuertes aumentos en las importaciones. Efectivamente, si bien Colombia tradicionalmente ha sido un usuario poco frecuente de los instrumentos de defensa comercial, en los últimos meses se vivió una verdadera explosión de los mismos.

Así, los últimos meses vieron el inicio de investigaciones de salvaguardia contra importaciones de diversos productos de acero, tubos petroleros, filamentos sintéticos y napas tramadas para neumáticos. A estas investigaciones, actualmente en curso, se suman otras que ya culminaron en el año 2013. La misma tendencia se evidencia en materia de investigaciones de dumping. Actualmente se encuentran en curso investigaciones contra importaciones de tableros de madera, alambres, láminas lisas galvanizadas y plastificantes DOP. En 2013 concluyeron además otras investigaciones antidumping relativas a importaciones de perfiles extruidos y laminados de aluminio, llantas y películas de PVC.

Cabe destacar que la última época en que se llevaron a cabo un gran número de investigaciones de salvaguardia en Colombia data del año 2006. Ese año se concluyeron 8 investigaciones de salvaguardia, todas ellas basadas en el Mecanismo de Salvaguardia de Transición de productos específicos provenientes de China, que perdió su vigencia a finales del año pasado. Por el lado del dumping, el último año en que se realizaron numerosas investigaciones (9 en total) fue el 2007 y, sin que ello cause mucha sorpresa, todas ellas se dirigieron contra importaciones provenientes de China.

Si algo demuestra esta tendencia es que, en los últimos años, distintos sectores de la industria nacional han visto la necesidad de acudir a estas herramientas, hace tiempo conocidas pero poco utilizadas, para protegerse de la creciente competencia resultante de a liberalización comercial.

Un aspecto merece especial atención. El instrumento de defensa comercial predilecto es, hasta ahora, el de las medidas de salvaguardia. La razón puede radicar en que la imposición de una medida de salvaguardia solo requiere la constatación, de un lado, de la existencia de un incremento de las importaciones de cierto producto y, del otro, de un daño grave sufrido como consecuencia de este aumento. En cambio, la utilización de un instrumento más sofisticado y desarrollado de defensa comercial, como el antidumping, exige constataciones más complejas, esto es la importación de productos a precios por debajo de su “valor normal”. Tanto para las autoridades como para industrias peticionarias, esta constatación es más trabajosa dado que requiere de pruebas y cálculos adicionales.

Son varios los comentarios que merece esta tendencia. En primer término, es de resaltar que la valoración de las medidas de salvaguardia en diferencias OMC suele ser, si se quiere, más severa que la del dumping. Esta mayor severidad está basada en la consideración que, a diferencia de las medidas antidumping, las medidas de salvaguardia afectan el comercio que no es objeto de prácticas desleales. Así las cosas, la frecuencia con la que Colombia recurre al mecanismo de las salvaguardias, que contrasta fuertemente con la práctica de los “grandes” Miembros OMC como la Unión Europea o los Estados Unidos, hace que Colombia esté más expuesta a reclamos OMC y a consiguientes declaraciones de responsabilidad internacional.

A lo anterior se suma un dilema que surge de la aplicación de un mecanismo particular que surge del Decreto 1407 de 1999, que prevé la posibilidad de incrementos arancelarios por que no superan el nivel consolidado OMC y, por ende, escapan de las disciplinas multilaterales. Sin embargo, las apariencias pueden engañar. Efectivamente, no está nada claro si tal incremento arancelario constituye un “derecho de aduana propiamente dicho” o “demás derechos o cargas.” Si se determinara que se trata de la segunda alternativa, Colombia podría quedar sujeta a las disciplinas multilaterales aplicables a las salvaguardias. Algo parecido ocurrió en las recientes diferencias OMC República Dominicana – Medidas de salvaguardia, donde el grupo especial consideró que una medida de salvaguardia aplicada por la República Dominicana que no superaba el nivel del arancel consolidado igualmente quedaba sujeta a las disciplinas multilaterales de la OMC.

Teniendo en cuenta que el Decreto 1407 de 1999 no respeta, ni en el fondo, ni en el procedimiento, las disciplinas multilaterales aplicables a las investigaciones y medidas de salvaguardia, una conclusión análoga a la de República Dominicana – Medidas de salvaguardia podría llevar a concluir que Colombia ha desconocido sus compromisos OMC en materia de salvaguardias de manera sistemática. Cabe señalar, sin embargo, que no está claro si es posible equiparar, sin más, el Decreto 1407 de 1999 a las medidas adoptadas por la República Dominicana. Una diferencia notable es que, a diferencia del Decreto 1407 de 1999, que no está dirigido a implementar el Acuerdo sobre Salvaguardias a nivel nacional (función que cumple el Decreto 152 de 1999), las medidas controvertidas en el caso de la República Dominicana fueron adoptadas al amparo de la normativa de Salvaguardias OMC de ese país, que sí contempla la posibilidad de imponer aranceles superiores a los consolidados.

En todo caso, el Decreto 1407 de 1999 parece pecar de un formalismo excesivo, ya que nada exige que los Miembros OMC agoten un procedimiento similar al de las salvaguardias OMC cuando de aumentar el arancel hasta el nivel consolidado se trata. Esto ya ha sido observado por expertos en la materia (Gabriel Ibarra Pardo, Ámbito Jurídico, 9 de julio de 2012).

En síntesis, es evidente que, en los tiempos recientes, la industria nacional se ha visto enfrentada a los desafíos de la apertura comercial y, por ello, ha comenzado a ser un usuario asiduo de los instrumentos de defensa comercial previstos en la legislación nacional. Es de notar, también, que la herramienta predilecta ha sido, por sobre otras más sofisticadas y desarrollas, las medidas de salvaguardia. De igual modo, y sin ánimo de hacer futurología, el recurso a las medidas de salvaguardia podría suponer un aumento en la litigiosidad contra Colombia en el marco de la OMC y, de ser así, el país puede enfrentar dificultades para defender sus medidas en tal escenario. Será el tiempo el encargado de mostrar la ruta de Colombia en materia de defensa comercial y su suerte en el escenario internacional.

AUTORES: Nicolás Lozada Pimiento, Socio y Juan Miguel Álvarez, Colaborador.



REGULACIÓN MARCARIA CHINA: PROTECCIÓN A PRODUCTORES LEGÍTIMOS SE FORTALECE CON TERCERA ENMIENDA A LEY DE MARCAS.

La enmienda, que entrara en vigor en Mayo de 2014 pretende dar solución al fenómeno de “invasión de marcas” que ha sido provocado por la norma que protege a quien primero se presente al registro sin tener en cuenta si es o no el productor legitimo del producto que la marca intenta representar. Esta situación ha tenido como resultado el incremento de las falsificaciones y la restricción de acceso al mercado de productores genuinos en los casos en que agentes locales no autorizados han registrado la marca previamente.
La tercera enmienda a la regulación marcaria china introduce los siguientes conceptos que pretenden aliviar dicha situación:

1. Introducción del concepto de buena fe en el proceso de aplicación.
2. Prohibición de registro de una marca en el evento en que se conozca que existe un productor legítimo diferente a quien presenta la solicitud de registro y que dicha marca haya sido previamente utilizada para identificar productos idénticos o similares. En estos casos debe demostrarse que el solicitante conocía de la existencia de la marca y del productor legítimo por haber realizado actividades de agencia, distribución o negociaciones previas con este.
3. Prohibición de trámite por parte de las agencias de marcas en los casos en que tengan conocimiento de la existencia de un productor legitimo. Se solicita a las agencias asesorar a sus clientes sobre la imposibilidad de registrar estas marcas. Las violaciones a esta prohibición generaran una multa que puede fluctuar entre RMB 10.000 y RMB 100.000.
4. Restricción del reconocimiento injustificado de marcas notorias.
Adicionalmente, la normatividad introduce medidas para facilitar el registro de marcas:
1. Aceptación de solicitudes para registro en múltiples clases.
2. Aceptación del registro de sonidos como marcas validas.
3. Implementación del proceso de solicitud de marcas en línea.
4. Establecimiento de términos para la revisión y examen de la marca.
5. Reestructuración del proceso de oposición.
Para mayor información disponible en inglés, visite el siguiente link http://www.saic.gov.cn/sbjEnglish/sbyw_1/201311/t20131113_139596.html
Texto completo (en Mandarin) disponible en la página de la OMPI: http://www.wipo.int/wipolex/es/details.jsp?id=13195
Texto completo (en inglés) disponible en Bridge IP Law Commentary

http://www.chinaiplawyer.com/full-text-2013-china-trademark-law/



INVERSIONISTAS EN SUDÁFRICA: TRANSPARENCIA EN ACCIÓN AFIRMATIVA: NUEVAS MODIFICACIONES DEL B-BBEE (ACT NO. 53 DE 2003)

Todas las empresas que ejercen diversas actividades económicas en Sudáfrica han estado sujetas a las normas de acción afirmativa conocidas como Black Economic Empowerment, a favor de la población que fue víctima del apartheid hasta 1996.

Estas normas que tenían como objetivo aumentar la gerencia y administración de negocios en manos de personas previamente discriminadas fueron abusadas y fuertemente criticadas por dar paso a la corrupción dentro de empresas extranjeras que crearon puestos fantasma y a la creación de empresas fachada que no tenían ninguna actividad industrial o comercial y se dedicaban a cobrar por el uso del nombre de una persona dentro de la categoría de BEE en los documentos corporativos, sin participar el giro ordinario de los negocios.



DIFERENCIAS ENTRE EXEQUÁTUR Y RECONOCIMIENTO DE LAUDOS ARBITRALES INTERNACIONALES

¿Cuál es la primera palabra que se le viene a la mente cuando le hablan de hacer efectivo un laudo o una sentencia extranjera: exequátur o reconocimiento?

En lo que a semántica se refiere, la palabra latina exequatur (literalmente, “ejecútese”) puede entenderse, de manera amplia, como el conjunto de reglas en virtud de las cuales un Estado verifica si un fallo de otro Estado reúne los requisitos para ser reconocido para su posterior ejecución en el país.



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